El usuario se inscribe en un fichero de exclusión publicitaria y selecciona los medios a través de los cuáles no quiere que le vendan nada (correo postal o electrónico, llamadas telefónicas o mensajes). Y no solo se puede limitar la publicidad a empresas desconocidas, sino también con aquellas con las que se ha mantenido algún tipo de relación comercial.
La inscripción es gratuita para particulares. Las empresas tienen dos modalidades; gratuita y de pago, ésta última con mayores prestaciones.